Salimos por la mañana temprano como siempre, sobre las 7 de la mañana estaba en el aeropuerto y cogí el vuelo alrededor de las 9 y media. El vuelo tuvo una duración de 3 horas y media, con lo que llegué a la capital belga sobre las 1 de la tarde, hora perfecta para darme un paseo por el centro de la capital, donde residen la mayoría de monumentos y restaurantes.
Me dirigí a el Barrio Europeo, conocido así porque es el lugar donde encontramos edificios como el parlamento europeo y otros relacionados con la política económica europea. Recordemos que Bruselas es la sede de las instituciones europeas.

Además encontramos otros edificios como el Parque del Cincuentenario, con su arco del triunfo, símbolo de poder europeo como lo han sido otros arcos para otras civilizaciones.

Paré para almorzar algo en un lugar cercano y me dirigí a el que es sin duda el monumento mas emblemático de Bruselas y quizá de toda Bélgica: El Atomium, una estructura de 102 metros formada por 9 esferas de aluminio y acero forjado. Fue construida para la Exposición General de Bruselas de 1958, para su uso de manera no permanente, y ha acabado siendo la postal mas reconocida de su país.
Además, para mi sorpresa, me encontré con que al lado del Atomium existe un parque llamado el parque Mini - Europa, que alberga mas de 350 reproducciones a pequeña escala de los edificios mas emblemáticos de la Unión Europea.
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