Cambiamos totalmente de aires y de cultura y nos dirigimos a un lugar mucho mas frío: Los países nórdicos, mas concreto a Noruega y Dinamarca.
Comenzamos esta nueva etapa y como es costumbre, viajando directamente a la capital del país, Oslo, capital y ciudad mas poblada de Noruega.
Como en otras ocasiones, viajé temprano y aunque el viaje fue bastante largo, comencé a ver la ciudad nada más llegar.Mi primera parada fue la fortaleza de origen medieval Akershus, construida en esa época junto al fiordo para rechazar invasiones enemigas de potencias extranjeras. Cumplió su cometido, a lo largo de la historia y tras muchos asedios, ninguna potencia enemiga fue capaz de conquistarla.
Mi segunda parada fue el Castillo Real, antigua residencia de los reyes de Noruega. En estos momentos no se utiliza de residencia, pero si de lugar de trabajo de la casa real y para tareas administrativas. Algo muy característico es el cambio de guardia, coreografía que realizan los soldados a ciertas horas del día para intercambiar su puesto.
Después de tanto andar, cayendo la noche, decidí relajarme en el Parque Vigeland, famoso por su gran número de esculturas. Su mayor reclamo además de las esculturas es el Monolitten o monolito en español. Está formado de granito en que se tallaron figuras humanas denudas entrelazadas entre sí.Y esto fue todo por el día de hoy.
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